Me he convertido en el tipo de persona que siempre odié. Como si no hubiera tenido bastante con ser yo el que extramotivaba a la gente y no dejaba pasar a ninguno que se acabaran arrepintiendo de no haberlo intentado. Nunca me gustó ese tipo de personas que no confían en sus posibilidades y tiran la toalla a pesar del esfuerzo que hicieron, por el hecho de no querer arriesgar más de la cuenta, y menos cuando el margen de fracaso es tan bajo.
Pues hoy, después de mucho tiempo, he vuelto para hacer algo que dejé tiempo atrás, y me siento sucio.
Al menos ya sé como contrarrestar el mal sabor de boca que se me ha quedado, y con esto siempre se puede sacar una lectura positiva. Igual no es nada del otro mundo, pero suelo profundizar en las cosas que no hago bien o que no me dejan un buen cargo de conciencia. Así que nada, esto ha sido un accidente, por así decirlo.
NADA que dé lugar a una enseñanza o lección puede ser considerado un fracaso. Sigue confiando en tus posibilidades: las tienes...y de sobra!
ResponderEliminarV.
No seas tan duro contigo mismo hombre, que el del mensaje anonimo tiene razón :) Un abrazo
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