sábado, 7 de julio de 2012

Pisa e basta


"And forevermore our union will remain"

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Esta es mi historia:

Hace ya bastantes meses decía que la gente iba de Erasmus porque o bien buscaba algo o huía de algo, siempre tuve ese convencimiento, gente que o bien busca una nueva experiencia, en el extranjero, de autosuficiencia, de aprendizaje, de muchos factores distintos... yo siempre dije que mi Erasmus se basaba en que huía de algo, de mi vida en Sevilla y quería darle un cambio radical a esto, quería ver hasta que punto estaba preparado para una nueva vida, al menos durante un año.

Mi experiencia aquí ha sido de más a menos, según mi valoración personal, han sido casi 10 meses en lo que ha dado lugar a todo, aunque en pequeñas dosis, he disfrutado tanto como un Erasmus cualquiera pero la verdad es que hubiera preferido disfrutarlo más. Llegué aquí con un cartel de popularidad que creo que no merecía, siempre he intentado ser uno como el resto, pero durante el primer mes esa popularidad me pilló un poco desprevenido, con el paso de los meses fue decayendo hasta el punto que por momentos me encontraba poco integrado. Siento que no me he integrado tanto como me hubiera gustado, aunque sé que he entablado muy buenas relaciones con la mayoría de compañeros Erasmus españoles, y además me ha dado la oportunidad a conocer a demás compañeros italianos o extranjeros aunque en menor medida, siempre he estado más relacionado al grupo de Erasmus españoles. Reconozco que durante el paso del tiempo he tenido cada vez menos protagonismo entre los Erasmus españoles y eso provocó en parte que decayeran un poco mis ánimos. El primer trimestre éramos una piña, y cada vez fue dispersándose el grupo hasta quedar como pequeños grupitos en donde no me sentía integrado. Los meses de Mayo y Abril fueron de encerrarme a estudiar, sacrifiqué 2 meses como quien dice pero al final ha merecido mucho la pena por los resultados obtenidos, pero bien es verdad que he estado muy peligrosamente cerca del estrés y la depresión.
He viajado poco, espero poder volver y hacerlo en otra ocasión, mi situación no me permitía hacerlo, aunque estoy satisfecho porque he podido visitar dos ciudades como Firenze y Venezia, que quería conocer y que son verdaderas maravillas. Además he visto otras ciudades de las que guardaré buen recuerdo como Bologna, Verona o Padova. Espero volver y hacer un tour como Dios manda, he preferido priorizar mis estudios y estoy satifecho por esa decisión.

Echaré de menos caminar por Corso Italia, sentarme en la Piazza dei Cavalieri a escuchar timbales, tomarme una cervecita o sangría en el "botellódromo" de Via Gramsci, los mensajitos al móvil a Miguel y Sara mientras estoy en clase, mi piso con mis vicinas, mis disfraces de colegiala, los ratitos en Vettovaglie, los discotrenos, los partidos en el Báfalo, los martes en la plaza de la Pera, los troleos lingüisticos a los italianos, los bailes de Raúl Oliaga, las tardes/noches en Garibaldi, los fifitas para desconectar, las fiestas de los Erasmus en sus pisos, tirarme en el césped de la torre, a Bangladesh y sus canciones rosas en mano, algún que otra AkuaKeta, algún que otro Borderline, los conciertos que he visto, mi pared de los muñequitos, mis mañanas desayunando con Ana, las locuras locas de Carlos pahí... todas esas cosas que he ido contando todos los días poco a poco en este blog, para hacer un diario de toda mi aventura Erasmus.

Siempre llevaré esta ciudad en mi corazón, y a los grandes amigos que he hecho aquí, y el hecho de saber que esto no acaba aquí, sino que somos una especie de familia que cuando esto termine siempre tendremos motivos de volver a encontrarnos, porque para eso he dejado a tan buenos amigos en Córdoba, Cádiz, Granada, Valencia, Galicia, Madrid, Asturias, Salamanca... espero poder recibirlos a todos ellos aquí también en Sevilla.

Adios y hasta siempre, hamijos de Pisa e basta.

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