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Se escaparon vivos.
El Sevilla fue infinitamente superior al Betis durante gran parte del partido, sobre todo la primera parte, donde tuvo las ocasiones de Reyes y Luna que bien podían haberse puesto por delante del marcador muy pronto en el partido, la de Luna, error garrafal de Iriney que la cede hacia atrás estando Luna solo delante del portero, hubiera sido gol seguro en el caso de que la tuviera alguien de la talla de O'Fabuloso (como se echa en falta). La única vez que el Betis tiró a puerta fue el gol de Beñat. Golazo de falta, el caso es que la veía venir incluso antes de tirarla. El Sevilla se dedicó a hacer en ataque la misma jugada una y otra vez, algo que los defensas del Betis parece que no se daban cuenta: centro desde la derecha de Jesús Navas a la cabeza de Negredo. Una y otra vez, hasta que en una de esas llegó el gol del empate. La defensa del Betis muy muy blandita, faltó contundencia por arriba, ya que Negredo se las llevaba todas por alto.
Incluso antes del gol pudo empatar Fazio de remate de corner. Mira que siempre he largado fiesta de Fazio, pero la cosa es que ayer dio bastante seguridad atrás, o eso o que la delantera del Betis hace menos daño que el pescao blanco. En ningún momento temí por el resultado, ni siquiera con el 1-0 en contra. Ni siquiera cuando expulsaron a Fazio en la segunda parte, me pareció seguro el planteamiento del Sevilla y cerraba bien en defensa. Las pocas claras que tuvo el Betis en la segunda parte fueron sacadas sin muchas dificultades por la defensa del Sevilla.
La segunda parte no aportó nada de nada por parte de ninguno de los dos equipos, el Sevilla no hizo ocasiones de peligro y en esta parte fue cuando se vino arriba el Betis pero sin concretar en ataque.
La nota anecdótica fue el debut de Hiroshi Ibusuki, el cual me llevé todo el partido pidiendo que entrara. Al final me fui contento a casa, más por el debut de Hiroshi que por el partido en sí :P



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A todo esto decir que lo vi en una gran compañía, en casa de Álvaro y Antonio con Alejandro y Miguel Sordo. Un derby en compañía de un gran bético, y bastante coleguil. Estas ya no son las épocas pasadas con Lopera y Caparrós en las que la tensión se cortaba con un cuchillo y rara vez no se apedreaba un autobús. Esas épocas ya pasaron, para el bien de todos. Así da gusto ver un derby con una rivalidad tan sana y correcta, ya iba siendo hora.















